¿Cómo solucionar problemas de condensación en una vivienda?

La humedad por condensación es un mal que padecen millones de viviendas en España, como consecuencia del envejecimiento generalizado de nuestro parque inmobiliario. De hecho, 1 de cada 2 inmuebles supera los 40 años de antigüedad, según un estudio del portal Idealista. Por fortuna, solucionar problemas de condensacion en casa está al alcance de todos.

La condensación y otros síntomas de humedad inciden negativamente sobre la habitabilidad y el bienestar. A medio y largo plazo, favorece la presencia de hongos, la formación de charcos, el deterioro de muebles, el moho en los tejidos y el desagradable olor a humedad.

Por lo general, la humedad se origina en un contraste entre la temperatura exterior y la del interior de la vivienda, situación que deriva en la acumulación de gotas de agua en paredes y ventanas. Otras causas probables incluyen la falta de ventilación, la superabundancia de vapor de agua por el empleo de agua caliente en duchas y/o cocinas, el abuso de sistemas de calefacción o la falta de aislamiento térmico. En cualquier caso, el exceso de humedad representa la patología constructiva más frecuente en los hogares españoles.

¿Sufres problemas de condensación? Estas recomendaciones te ayudarán a solucionar este molesto problema

Ventilar el inmueble

Aunque pueda sorprender, el hábito de ventilar el inmueble durante 10-15 minutos al día puede obrar milagros contra la humedad doméstica. Para aumentar su efecto, realizarlo dos veces al día es recomendable en viviendas que, por su antigüedad o un prolongado estado de abandono, han estado sometidas a humedades durante años. Desde luego, una respuesta simple pero eficaz a la cuestión de cómo solucionar problemas de condensación en una vivienda.

Moderar la climatización

Con frecuencia, los problemas de condensación en casa se deben a factores insospechados. Por ejemplo, un uso inadecuado del sistema de climatización. Una diferencia drástica entre las temperaturas exterior e interior provoca un ‘choque’ de calor y frío, responsable de la condensación en forma de vapor de agua en cristales, techos, etcétera.

No obstante, esta disparidad de temperaturas es fácilmente evitable. Basta con regular el sistema de climatización con un rango de temperaturas adecuado: 21-22 grados centígrados en invierno y 24-25 grados durante el periodo estival es una recomendación general. Es importante considerar, además, que el termómetro nunca será uniforme en toda la vivienda, sino que aumentará y descenderá en determinadas estancias, como el cuarto de baño, el sótano o la cocina.

Aislar los elementos constructivos

Además de los techos y las paredes, los elementos constructivos que permanecen en contacto con el exterior son las puertas y las ventanas. Que el vaho de estas últimas sea uno de los primeros síntomas de problemas de condensación en habitaciones no es casualidad: los cristales y marcos de las ventanas, si no están debidamente aislados, favorecen la transferencia de frío y calor. Su reemplazo por perfiles de aluminio, un doble cristal y la rotura de puente térmico ayuda a minimizar las humedades. Como colofón, se aconseja instalar burletes para detener cualquier escape térmico.

Otra solución a las paredes frías consiste en reemplazar las puertas principales de madera o de hierro fundido por otras de aluminio o PVC. Estos materiales garantizan un elevado aislamiento térmico, sin disminuir su robustez ni su seguridad. Idealmente, el marco de las puertas será multicámara y poseerá un puente de poliamida o similar.

Implementar aislamiento térmico en la fachada

Otra forma de combatir las manchas en paredes por condensación es implementar materiales poco conductores, destinados a mejorar el aislamiento térmico en la fachada. El poliestireno extruido y expandido, las lanas de vidrio y de roca o el corcho presentan una resistencia notable a la humedad y disminuyen la transferencia de calor y de frío. Dado que la estanqueidad absoluta no es beneficiosa (baste recordar la importancia de la ventilación en el hogar), se recomienda instalar algún tipo de ventilación mecánica, para así optimizar la renovación del aire.

Instalar deshumidificadores

Eliminar humedades y purificar el aire son los objetivos de los deshumidificadores. Estos electrodomésticos han ganado adeptos en los últimos años. Por su precio económico y oferta adaptada a todas las necesidades, pueden instalarse fácilmente en cada estancia, a sabiendas de que además minimizarán la formación de bacterias, eliminarán malos olores y serán beneficiosos para la salud cardiovascular.

Como es natural, la implementación de deshumidificadores no es excluyente de las medidas anteriormente citadas. De hecho, su instalación carece de sentido sin el aislamiento térmico de la fachada, la ventilación diaria de la vivienda o la adopción de buenas prácticas en el uso de climatizadores. En otras palabras, estos electrodomésticos contribuyen a solucionar la humedad por condensación, pero en ningún caso constituyen una ‘panacea’, y por tanto, deben utilizarse como un complemento.

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